domingo, 2 de mayo de 2010

LA MÁQUINA Y LA VERDAD


Pero nada es tan oculto que no se
haya de manifestar, ni tan secreto

que al final no se sepa.
........................ (San Lucas, XII, 2.)




Cuentan las crónicas - dios sabe más -que allá por el siglo XI el rey de Georgia hizo llamar al gran médico y filósofo persa Avicena. La razón era que su querido sobrino había caído enfermo de una especie de aguda melancolía y no levantaba cabeza. Con riesgo incluso,de enfermar gravemente. Avicena se acercó al chico y le tomó la mano por la muñeca. De inmediato hizo venir al chambelán de la corte y le pidió que, por favor, nombrara en alto a todos y cada uno de los residentes en palacio. Al oír uno de aquellos nombres, el pulso del joven se aceleró. Enterado el rey despidió al sabio con todos los honores y, su sobrino, correspondido por su amada, levanto el ánimo y se curó.
...
...
...
.................................................................................................
el Beni, Madrid, 26-Abril-2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario