
Cada mañana miro el alféizar, la vara
verde, donde mi canario está a salvo
una duda de que mi mano se cierre
cuando come, sobre mi palma, picotea y mira
en cada salto un riesgo de ala rota
somos diferentes...como la miga de los panes
mi canario huye de los niños
viene, a una jaula abierta, el agua limpia
su ración y su vuelo, pero libre vuela
y sonrío porque otro canto no es el tuyo
tu vida es tan vida como la mía, animal
de hábitos, para tí yo soy la bestia tuya
no te merezco más allá de un retorno
propio y elegido, es la costumbre del frío
días de Octubre y la tiritona de Otoño
es en esa rama de lejos cuando crece
dónde tu me llamas...y yo acudo.
elBeni, MADRID a 21.10.09
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Por algún extraño motivo la vida continua consumiendo su tiempo sin pensar en la organización individual. Casi mejor así, pensaremos que el tiempo es tan solo un cronómetro que no atiende a distinciones. Todo parece medirse, el hombre mentalizado por ello se compone de objetivos medibles, objetivos que hay que alcanzar antes de que el cronómetro se pare.
ResponderEliminarNo merece la pena, nada ha de ser cuantificado, ni cuanto bebo, ni cuanto como, si cúanto leo, ni cúanto amo...solo la simpleza no intelecta permitirá que el hombre se mida por objetivos, para aquellos que luchamos por un fin sin tiempo viviremos pero por las ilusiones que la componen. Gracias por permitir leer una de tus ilusiones.
Gracias a tí anónimo...bellas y sabias palabras, la vida siempre es una ilusión, pues hemos de vivir en un olvido, como si fuéramos, si no inmortales, al menos, jubilables, lo que ocurre es que la naturaleza lleva su propio camino, su propio desorden, contra eso, tú lo has dicho, la ilusión y el horizonte. Muchas gracias de nuevo.
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